LA EUROPA FEUDAL
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lunes, 15 de diciembre de 2014
INTRODUCCIÓN DEL TEMA 2
En la
Edad Media, a partir de los siglos IX-X, se formó en Europa
occidental un sistema político, económico y social conocido como
feudalismo.
El sistema feudal tuvo su origen en la descomposición del Imperio de Carlomagno y en la situción de inestabilidad provocada por invasiones de normandos, musulmanes y húngaros.
Los monarcas, incapaces de defender el territorio, entregaban las tierras (feudos) a señores feudales, nobles o eclesiásticos, para que las gobernasen en su nombre. A cambio, éstos debían convertirse en sus vasallos, jurarles fidelidad y ayudarles en sus empresas militares.
La población, en su inmensa mayoría campesinos, vivía condicionada por las continuas guerras. Su máxima preocupación era sobrevivir y muchos se convirtieron en siervos de los señores feudales.
En la Europa feudal se desarrolló un estilo artístico denominado Románico. El enorme peso de la religión cristiana en la sociedad feudal originó unas manifestaciones artísticas esencialmente religiosas.
El sistema feudal tuvo su origen en la descomposición del Imperio de Carlomagno y en la situción de inestabilidad provocada por invasiones de normandos, musulmanes y húngaros.
Los monarcas, incapaces de defender el territorio, entregaban las tierras (feudos) a señores feudales, nobles o eclesiásticos, para que las gobernasen en su nombre. A cambio, éstos debían convertirse en sus vasallos, jurarles fidelidad y ayudarles en sus empresas militares.
La población, en su inmensa mayoría campesinos, vivía condicionada por las continuas guerras. Su máxima preocupación era sobrevivir y muchos se convirtieron en siervos de los señores feudales.
En la Europa feudal se desarrolló un estilo artístico denominado Románico. El enorme peso de la religión cristiana en la sociedad feudal originó unas manifestaciones artísticas esencialmente religiosas.
EL NACIMIENTO DE LA EUROPA FEUDAL
A partir del siglo IX se formó en Europa occidental el feudalismo, un sistema económico, político y social que tuvo sus orígenes en la división del Imperio carolingio.
EL IMPERIO DE CARLOMAGNO
De todos los reinos germánicos que siguieron al Imperio romano, el de los francos fue el único que se mantuvo unido. Uno de sus monarcas, Carlomagno, unificó gran parte de las tierras de Europa occidental y se proclamó emperador en el año 800.
Para cohesionar el Imperio, Carlomagno elaboró leyes (capitulares) y organizó la administración del territorio dividiéndolo en condados gobernados por condes, y marcas, situadas en las tierras fronterizas y gobernadas por marqueses. Condes y marqueses recaudaban impuestos, administraban justicia y garantizaban la seguridad en sus territorios.
A la muerte de Carlomagno, el enfrentamiento entre sus sucesores llevó a la división del Imperio en varios reinos (Tratado de Verdún, 843) y la inseguridad se extendió por Europa.
LOS ORÍGENES DEL FEUDALISMO
Para
poder gobernar y mantener unido su reino, los monarcas tuvieron que
apoyarse en los nobles, con los que establecieron un sistema de
relaciones personales conocido como vasallaje.
El vasallaje era un pacto de fidelidad que se establecía mediante una doble ceremonia: la del homenaje, por la que el vasallo, de rodillas ante el rey, le prometía fidelidad, consejo en el gobierno, ayuda militar y económica; y la de investidura, en la que el rey entregaba al vasallo unas tierras (feudo)para que las gobernase y las explotase económicamente. Ése fue el origen del feudalismo.
De este modo, muchos nobles se convirtieron en señores feudales, primero de forma vitalicia y, paulatinamente, fueron transmitiendo el cargo por herencia a sus hijos.
A su vez, un señor feudal podía ceder
parte de su feudo a otros nobles menos poderosos, los caballeros,
para que las gobernaran y mantuvieran un pequeño ejército.
El vasallaje era un pacto de fidelidad que se establecía mediante una doble ceremonia: la del homenaje, por la que el vasallo, de rodillas ante el rey, le prometía fidelidad, consejo en el gobierno, ayuda militar y económica; y la de investidura, en la que el rey entregaba al vasallo unas tierras (feudo)para que las gobernase y las explotase económicamente. Ése fue el origen del feudalismo.
De este modo, muchos nobles se convirtieron en señores feudales, primero de forma vitalicia y, paulatinamente, fueron transmitiendo el cargo por herencia a sus hijos.
LA SOCIEDAD ESTAMENTAL
La
sociedad feudal era profundamente desigual. Se hallaba dividida en
órdenes o estamentos, grupos sociales cerrados y sin apenas
movilidad social, a los que se pertenecía por nacimiento y para toda
la vida.
Los dos
primeros estamentos eran los privilegiados:
- La nobleza, dedicada a la defensa militar y a la guerra.
- El clero: curas, monjas y monjes dedicados a la oración y a la iglesia.
Los
privilegiados constituían la minoría de la población y gozaban de
todos los derechos: poseían la mayor parte de las tierras (feudos),
no tenían que trabajar, estaban exentos del pago de impuestos y
tenían reservados los altos cargos del reino.
El
tercer estamento estaba integrado por los no privilegiados.
Su función era trabajar y mantener a los otros dos estamentos;
carecían de cualquier derecho y estaban sometidos a fuertes
impuestos.
Según
la actividad económica a la que se dedicaban, se dividían en
campesinos (la
inmensa mayoría de la población), y artesanos.
LA MONARQUÍA DE DERECHO DIVINO
En
la cúspide de las relaciones de vasallaje que caracteriza a la
sociedad feudal, se hallaba el monarca,
que era reconocido como primus
inter pares,
es decir, el primero entre iguales (nobles).
El monarca compartía el gobierno del
reino con la gran nobleza (condes, duques, marqueses) y las
principales autoridades religiosas (obispos y abades). Sin embargo,
tenía algunas atribuciones exclusivas:
- Dirigir campañas militares, a las que debían acudir los vasallos con sus ejércitos (mesnadas) si no querían ser considerados traidores y perder sus feudos.
- Recaudar impuestos para las guerras, coronaciones, etc...
- Ejercer de juez supremo en pleitos, pero sin interferir en los feudos de sus nobles o de la Iglesia.
Para
gobernar, el rey contaba con la ayuda de la Curia
o Consejo Real,
formada por un grupo de notables (obispos, abades, condes, duques o
marqueses), que le aconsejaban a la hora de tomar decisiones.
Al
rey siempre le rodeaba un séquito de personas que formaban la corte
y
se componía de familiares, amigos y consejeros.
LA NOBLEZA GUERRERA
En la sociedad feudal, la guerra era la principal actividad de los
nobles y del propio rey. Ellos eran los únicos que podían portar
armas y ejercer con ellas el control sobre el resto de la población.
Poseer
el equipo, el caballo y las armas resultaba muy costoso y sólo los
señores feudales podían ejercer ese oficio: eran los caballeros
dedicados al oficio
de las armas.
EL CASTILLO, RESIDENCIA DEL SEÑOR
Los
castillos eran las residencias
fortificadas de
los señores feudales y solían situarse en medio de sus territorios.
En sus inicios, muchos castillos fueron simples torres de madera
rodeadas de un muro o empalizada. Más tarde, estas torres se
ampliaron y se edificaron en piedra.
En
tiempos de paz, el castillo era el hogar del noble, de su familia y
de sus soldados y sirvientes. También era un mercado de intercambio
de productos. En tiempos de guerra, el castillo se convertía en una
fortaleza y el lugar de refugio para los habitantes del feudo
(campesinos, artesanos y clérigos).
El
espacio central del castillo era la torre
del homenaje,
de dos o tres pisos, que servía como vivienda del señor feudal y
lugar de vigilancia.
LAS RENTAS SEÑORIALES
Los señores feudales vivían de las rentas que los campesinos
estaban obligados a entregarles. Estos pagos procedían de:
- Una parte de la cosecha de las tierras que los campesinos trabajaban.
- La entrega, una vez al año (primicias), de determinados cultivos o animales como cerdos, pavos, gallinas, frutas, hortalizas...
- Unos días de trabajo obligatorio en las tierras o los bosques del señor (prestaciones personales).
- Un pequeño pago por utilizar el horno, el molino, la herrería, los puentes o cualquier otro servicio (derechos de monopolio).
- Cobros derivados de la jurisdicción (multas, impuestos...).
LOS CAMPESINOS EN EL MUNDO FEUDAL
En la sociedad feudal, los campesinos constituían la mayoría de la
población (90%), y se dedicaban a la agricultura y la ganadería.
Aunque todos carecía de privilegios, podemos distinguir dos
categorías:
- Los campesinos libres (villanos o alodiales) que eran propietarios de su tierra y podían disponer libremente de sí mismos: casarse, abandonar el feudo, dedicarse a un oficio, etc.
- Los siervos, que trabajaban las tierras de un señor y no tenían libertad personal. En consecuencia, no podían abandonar las tierras, ni casarse, ni dejar herencia sin permiso del señor.
Los
campesinos se dedicaban a una agricultura de subsistencia, destinada
básicamente al autoconsumo
(vivían de lo que producían). Los intercambios eran escasos y los
campesinos solían elaborarse ellos mismos los instrumentos agrícolas
y los productos que necesitaban. Algunas veces debían comprar algún
producto, como la sal y utensilios de hierro y cobre.
LOS MONASTERIOS
En una época en la que muy pocas personas sabían leer y escribir,
los monasterios fueron importantes centros culturales. Gracias a sus
bibliotecas se conservaron muchas obras de los autores clásicos y
medievales.
Además,
como no existía la imprenta, algunos monjes se dedicaban a copiar
los libros a mano en el scriptorium
y a ilustrarlos con delicadas miniaturas. También enseñaban a leer
y a escribir.
La vida monástica se regía por un cúmulo de reglas y horarios
bastante estrictos.
EL HORARIO DE LOS MONJES BENEDICTINOS (SIGLO X)
2.30 Levantarse
3.00 Rezo de Maitines
5.00 Desayuno y lectura
6.00 Rezo de laudes y otras plegarias
7.30 Lectura
8.00 Canto de salmos, reunión capitular y misa
9.45 Trabajo
12.00 Canto de salmos y otras plegarias
14.00 Comida
14.45 Trabajo
16.30 Rezo de vísperas y cena
17.30 Lectura
18.15 Rezo de completas
18.30 Dormir
EL ARTE ROMÁNICO
Entre
los siglos XI y XIII se desarolló, en gran parte de Europa, un
estilo artístico que, por su semejanza en algunos elementos
constructivos respecto al arte romano, recibe el nombre de Románico.
Este estilo artístico es el más representativo del mundo feudal.
Dentro
del arte románico, aunque también se construyeron edificios civiles
(hospitales, albergues, castillos y murallas), la arquitectura
religiosa (iglesias, catedrales
y monasterios) ocupó un lugar fundamental. Todas las demás artes,
como la escultura o la pintura, se utilizaron esencialmente para
decorar o completar los edificios religiosos.
LA ARQUITECTURA ROMÁNICA
Las iglesias solían construirse con sillares de piedra, y por eso
muchas de ellas se han conservado hasta nuestros días. Los elementos
esenciales de una iglesia románica son:
- La planta tiene forma de cruz latina y el brazo más corto se denomina transepto. El lugar donde se cruzaban los dos brazos se llama crucero y se cubría normalmente con una torre o cimborrio.
- La cabecera de la iglesia, el ábside, solía ser semicircular y, a veces, las naves laterales se prolongaban y lo rodeaban, formando la girola.
- La cubierta se realizaba con sólidas bóvedas de cañón, que se sostenían sobre gruesos muros, y enormes pilares o columnas, unidos por arcos de medio punto o de media circunferencia.
- Como las bóvedas de piedra pesaban mucho, los muros que las sustentaban debían ser muy anchos y con pocos huecos. Para reforzarlos se adosaban sólidos contrafuertes a las paredes exteriores.
- También era habitual colocar una torre-campanario en el exterior, unida a la iglesia o separada de ella, que servía para llamar a la oración y como torre de vigía.
- En las puertas, ventanas y vanos se usaba el arco de medio punto, sustentado sobre columnas con capiteles a menudo decorados.
UNA IGLESIA ROMÁNICA
Las iglesias románicas presentan un gran simbolismo religioso. Su
planta recuerda la cruz en que murió Jesucristo y siempre se
orientan de Este a Oeste para que el primer rayo de sol, que se
identifica con la luz de Cristo, penetre por el ábside, y el último,
por la portada principal.
Su atmósfera interior es muy oscura, para crear una sensación de
piedad y recogimiento en los fieles. Ellos es debido al predominio de
los espacios macizos sobre las aberturas y las ventanas, pequeñas y
estrechas, que dejan penetrar muy poca claridad.
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